Estamos de reflexión en al Escuela Politénica. El equipo directivo se renovó completamente en Mayo y parece ser que ha traido ideas nuevas sobre la forma en que nos deberíamos organizar internamente para afrontar los nuevos retos que se nos vienen encima.

Una de las ideas que están empujando con fuerza es la de agilizar la comunicación interna a todos los niveles. Y cuando digo comunicación me refiero a eso, y no a información (creo que el post anterior de David refleja perfectamente la diferencia entre ambos términos).

Una compañera del departamento, que además está en el Consejo Rector de la Escuela, lidera un proyecto de e-Democracia junto con el Parlamento Vasco. Una de las cosas que aparece en ese proyecto es un modelo para la e-Democracia en escalones, donde cada escalón se apoya en los anteriores para ir añadiendo nuevos niveles de implicación de la ciudadanía (y las instituciones) en el proceso.

No recuerdo la totalidad de los escalones (lo siento Osane), pero sí sé que uno de los básicos (y por tanto más abajo en el modelo) es el de información. Y para que éste sea lo más efectivo posible, uno de los criterios que se manejan en él es el de multicanalidad: hacer llegar la información a través de tantos canales de comunicación como sea posible, bajo la premisa de que ninguno de ellos podrá llegar al 100% de la ciudadanía (sino probablemente bastante menos). Así, usando múltiples canales podremos alcanzar una parte más amplia de la población.

Cámbiese e-Democracia por proyecto de restructuración, ciudadanía por trabajadores e instituciones políticas por Escuela Politécnica, y estamos en un escenario bastante similar en mi opinión. Pues bien, ni cortos ni perezosos hemos tenido la ¿osadía? de proponer al equipo directivo (a través de esta compañera del departamento) que haga uso también de este medio para establecer un canal de información y comunicación con los trabajadores.

No he tenido noticias de primera mano de cual ha sido la respuesta. Pero los rumores (que viajan más deprisa que las noticias oficiales) no son muy alagüeños. De confirmarse, vendrían a decir que no están considerando usar esta vía, ni como medio de información ni de comunicación. A estas alturas del post alguno dirá: ¿qué tiene todo esto que ver con el título del mismo? Pues símplemente que la razón (de nuevo recogida a través de terceros) de que no se use es que hay “miedo escénico”. Miedo a que el blog sea el escenario donde aquella gente que no está de acuerdo con las líneas de actuación que se proponen vuelque en público, para el mundo mundial que diría Julen, su desacuerdo.

De ser esto cierto, creo que hay mucho que ganar y poco que perder. Ese desacuerdo no desaparece porque no se publique en un blog. Ese desacuerdo se va a manifestar en cuantos espacios de comunicación se habiliten (reuniones presenciales, aportaciones por escrito, asambleas generales, etc.). Es más, creo que es sano para las organizaciones que así sea. Que haya voces críticas que cuestionen las decisiones. Si esas críticas son fundadas, nos deberían hacer reflexionar. Si son simples pataletas, todo el mundo lo verá claro y no tendrá mayor trascendencia.

Sin embargo estaremos perdiendo una oportunidad importante de establecer esa comunicación participativa de la que habla David en su última entrada. Y especialmente con aquellos que por necesidad (imposiblidad de asistir a las reuniones presenciales por cuestiones de horarios, por ejemplo) o preferencia (tratar de reflexionar con cierta profundidad sobre un aspecto dado en una reunión en la que hay 20 personas con preocupacioens diferentes, por ejemplo) vayan a utilizar ese canal.

Me gustaría dejar claro que no se trata de sustituir al resto de canales que se han propuesto (y que me parecen muy válidos), sino símplemente de complementarlos.

Saludos. Iñaki.